martes, 8 de noviembre de 2011

La pobreza en chile

En nuestro país la pobreza se manifiesta en la vida de millones de personas, quienes sufren a diario restricciones de todo tipo, las que les impiden un desenvolvimiento de sus capacidades, y una auténtica realización humana.

Muchas familias se desintegran y hombres, mujeres y jóvenes se suman en la desesperación o la apatía, al comprobar que les resulta imposible superar las condiciones que los aplastan. La pobreza sigue siendo el principal problema nacional. Ningún chileno, grupo social, partido político o sector ideológico puede sustraerse de la búsqueda de caminos que contribuyan a terminar con esta deficiencia social.

Lo más aplastante de la pobreza no consiste en la precariedad en sí misma de las condiciones de vida, sino en la falta de expectativas. Muchos de los afectados, sobre todo jóvenes, caen así en la apatía, el individualismo o las conductas antisociales. Pero en otros, emergen la solidaridad o la búsqueda de soluciones comunes.

No solo interesa conocer el número de afectados, sino quienes son, como se las arreglan para sobrevivir, cuales son sus aspiraciones, y que piensan de la sociedad. De esta forma se intenta avanzar en la comprensión de la forma en que sobreviven los pobres pese a la exigüidad de los ingresos que generan ($ 7.000, $10.000 ó $12.000 mensuales). Si bien esa suma se ve complementada por los subsidios directos y bienes y servicios otorgados al margen del mercado. Un ejemplo de la precariedad alimenticia a la cual se ven obligados a sustentar los individuos que integran este grupo; el hecho de comer una vez al día, alimentación que se basa en “tecito y pan”, caldo de huesos, etc. Prácticamente no salen de las poblaciones en que viven, en las que han sido concentrados deliberadamente, acrecentándose así la desintegración social y espacial imperante en el Gran Santiago, y en las que se advierte una aguda escasez de servicios básicos.

Hoy en día existe, en Chile, una distribución inigual de las riquezas y del poder; el 20% de la población se reparte el 40% del ingreso total del país. Los recursos de distribuyen de forma desorganizada a causa del sistema macroeconómico. Si bien es cierto que la pobreza se ha reducido, entre 1987 y 1996, de un 49 a un 23% y los niveles de indigencia han bajado de un 17 a un 5,8%, el problema se ha agravado por otras variables, como el crecimiento de la desigualdad en la distribución de los ingresos; es de vital importancia que la comunidad busque una pronta solución a este problema. La clase media ha pasado, en los últimos años, por un permanente proceso de empobrecimiento. Contamos con una mala educación (tenemos un sistema poco moderno; ineficiente y selectivo), el 97,6% de la población no supera los 12 años de escolaridad. Chile tiene un crecimiento del 6% anual. El ingreso per cápita ha aumentado (U$800). El problema de la pobreza es mucho más marcado en los sectores rurales del país. Existe una importante falta de empleos y oportunidades, sobre todo para la gente joven. Y por último, es importante destacar que la democracia lleva pocos años en funcionamiento y aun no logra una real estabilidad.

Las causas
Se considera a los pobres como el sector que va “retrasado” con respecto del tren que camina desde la estación “sociedad tradicional” a la “sociedad moderna”.

En esta perspectiva el problema central estaba en el sector agrícola, pues en él, se localizaba la mitad del problema nacional de pobreza. Por ello la Reforma Agraria, los programas de desarrollo agropecuario, la sindicalización campesina, etc. Eran instrumentos centrales para modernizar la agricultura y ayudar así a que los pobres alcanzaran el tren del progreso.

También en el sector urbano había una concepción similar. A ello respondían los programas de promoción popular, sindicalización, organización comunitaria, mientras la palanca industrializadora daba vía libre a nuestro convoy de desarrollo y bienestar.

Todo lo anterior se daba en un contexto político democrático, crecientemente abierto y participativo. La pobreza, entonces, era una realidad social que se hacía sentir a través de diversas expresiones organizadas o a través de formas de mediación, como fueron los partidos y las iglesias.


No es fácil distinguir y fijar los límites de las situaciones de pobreza. La dificultad se encuentra al tratar de establecer la línea de la pobreza y cuales son los indicadores adecuados para tal objetos. Lo sustantivo es la mujer, el hombre, el joven o el niño a los cuales se les impone una condición de vida que les imposibilita ser, existir y desarrollarse en un espacio adecuado.

Cómo delimitar el rango de los pobres, es un tema controvertido y ha habido estudios con diversos enfoques analíticos.


 

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